Elecciones, conflicto y crisis ambiental

Por: Andrés Gómez O.

Estamos ante una campaña presidencial carente de argumentación, en la que la magnitud de los escándalos, y su longevidad en los titulares de los principales medios, parece determinar el destino de los votos de un electorado resignado a aceptar como única realidad, la prefabricada por las encuestas. Acusaciones sin pruebas, guerra sucia, ofensas personales, apoyos políticos inexplicables, un accionar que nos muestra de un lado la dignidad de dos de los personajes en contienda, y del otro, la pobreza propositiva de sus planes de gobierno. Las elecciones presidenciales del próximo 25 de mayo no sólo serán decisivas para demostrar el apoyo a una solución negociada del conflicto armado, sino también para elegir las posibles políticas públicas que permitan enfrentar, aunque sea tarde, los desafíos que subyacen en la crisis climática global, condición que sustenta las verdaderas posibilidades de éxito del post-conflicto colombiano. Como lo advierte la ONU en el último informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC en inglés), citado por la revista Semana, Colombia es el tercer país más vulnerable (nivel de riesgo extremo) ante los efectos de las condiciones climáticas extremas (ver imagen), y además: “por cuenta del clima los conflictos armados aumentarán, que en el futuro escaseará la comida y el agua y que muchas especies y ecosistemas simplemente desaparecerán” (ver artículo). De esta manera, es claro el papel que jugará la crisis ambiental en diferentes ámbitos, lo que hace necesario preguntarnos, antes de las elecciones del próximo domingo ¿Qué propuestas incluyen los candidatos presidenciales en sus programas de gobierno para afrontar los efectos del cambio climático y la crisis energética?

La manera más directa para indagar sobre el tema es a través de las páginas web de cada una de las campañas. Podemos comenzar destacando un aspecto que llama la atención: Clara López (ver página), Juan Manuel Santos (ver página) y Óscar Iván Zuluaga (ver página), no cuentan con un vínculo directo a algún ítem relacionado, por lo menos, con el tema de medio ambiente. Las campañas de Marta Lucía Ramírez (ver página) y Enrique Peñalosa (ver página) tienen vínculos con propuestas relacionadas con el tema. En la página de Santos no hay ninguna alusión a lo ambiental. En la página de Zuluaga, en la que se muestran 10 razones para votar por él, la razón número dos echa mano de un lugar común: “…la protección del medio ambiente como principal recurso del país…”. López, en su apartado B que llama grandes propósitos, titula el numeral 16 “Minería sí, pero no así”; allí se destaca: “Nosotros pondremos en marcha una política pública coordinada entre todas las entidades nacionales y regionales, mineras y ambientales, para desarrollar la actividad minera de acuerdo a los principios de defensa del interés y la soberanía nacionales. Con respecto a la minería, el Estado, de manera autónoma y soberana, debe fijar los criterios de dónde, cómo, cuánta y para qué se hace, de acuerdo con las necesidades del país. Es decir, el ritmo de explotación estará determinado por las necesidades del país y no por los ritmos del capital extranjero.” Ramírez va un poco más allá al mencionar directamente el término “cambio climático” en varios de sus puntos, dentro de las propuestas de medio ambiente: “Siguiendo como modelo a la Unión Europea, estableceremos una comisión de expertos para implementar políticas de prevención y mitigación del cambio climático”… “Impulsaremos una política de cambio climático”… “Apoyaremos la apropiación de nuevas tecnologías energéticas, reduciendo el riesgo de apagones y mitigando el cambio climático”. En el caso de Peñalosa, pese a la visión del patrimonio ambiental como mero servicio ecosistémico, se debe resaltar la seriedad con la que se desarrolla el tema a partir de las propuestas de un comité programático compuesto por Jairo Puente (Ph.D en Química e Ingeniería Ambiental, defensor páramo Santurbán), Diego García Bejarano (ambientalista y Concejal Progresista en Bogotá) y Javier Sabogal Mogollón (experto en economía ambiental y cambio climático). El texto parte de una visión de la situación actual (estado del arte), una serie de cuestionamientos a la política presente (posiciones críticas) y unas propuestas de gobierno. Sin duda un documento que amerita una lectura cuidadosa.

Para la primera elección de Álvaro Uribe, su promesa de campaña fue la de acabar con la guerrilla. No se cumplió en cuatro años y tampoco en los cuatro siguientes, a pesar de que, como anota José Fernando Isaza: “el pie de fuerza aumentó de 160.000 a 525.000 efectivos. Al inicio de su periodo había 8 soldados por guerrillero, al finalizar, 40 armados legales por 1 ilegal, y el gasto militar llegó al 5,5% del PIB.” (ver artículo). ¿Será posible que nuestra clase política se atreva a proponer un esfuerzo económico semejante, en puntos porcentuales del PIB por ejemplo, que tenga como destino hacer frente a la crisis ambiental y energética, que en gran parte es su responsabilidad? Más bien nos seguiremos enterando de las donaciones de la industria minero-energética a las campañas políticas, de los entuertos tributarios que hacen que en el país no se queden ni las regalías de la destrucción de su patrimonio ambiental, del patrocinio de grupos al margen de la ley para “liberar” zonas que no son afectas a los intereses de los grandes proyectos de desarrollo, del desprecio sistemático por los valores tradicionales de pueblos y territorios. Y ni hablar de los escándalos políticos que, de eso podemos estar seguros, están por venir. Por eso desde aquí invitamos a los posibles votantes a alejarse lo suficiente del agobiante estrépito y dedicar un tiempo a conocer de primera mano las propuestas de los candidatos en contienda, un acto simple que nos permite mirar alternativas al panorama que, desde dos de las campañas, nos quieren imponer.

P.S. La página de la WWF en Colombia, reproduce las respuestas principales de los candidatos, invitados al “Tercer encuentro por el agua”, un conversatorio organizado por Isagen, El Espectador y WWF para discutir sobre las políticas ambientales de los aspirantes en caso de ser electos. El único que no asistió, ni envió representante alguno, fue Juan Manuel Santos (ver artículo).

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