¿El fin de una era?

Por: Andrés Gómez O.

En uno de los programas matutinos más populares de la radio colombiana, la empresa petrolera Pacific Rubiales emite un mensaje publicitario en el cuál se habla de los muchos productos fabricados con materiales derivados de los hidrocarburos: “sabías que el bikini que te pones, los tenis con los que corres, el morral del colegio de los niños, son hechos con hidrocarburos”, dice la cuña. Podríamos añadir muchos productos más: aspirinas, pegantes, pinturas, colchones, CDs, botellas plásticas, lentes de contacto, cepillos de dientes, computadores, impresoras, tarjetas de crédito (ver lista). Y algo que a muchos tal vez nunca se les ocurriría: los alimentos que consumimos (los fertilizantes, pesticidas y herbicidas de los que la agricultura tradicional no podría prescindir). Podemos afirmar, sin lugar a dudas, que el mundo tal como lo conocemos hoy funciona y está construido a partir este milagroso material. Valdría la pena entonces preguntarnos ¿estamos preparados para vivir en un mundo en el que los hidrocarburos se agotan?

El petróleo es una sustancia maravillosa formada a partir del zooplancton, las algas prehistóricas y los restos vegetales que cubrían los océanos entre 90 y 150 millones de años atrás. Al depositarse en el lecho marino, fueron cubiertos por sedimentos minerales que con el pasar del tiempo se hundieron varios kilómetros, y fueron expuestos a condiciones extremas de presión y temperatura, para convertirse en el petróleo y el gas que conocemos hoy. Un galón de petróleo contiene el equivalente a 98 toneladas de material primigenio, materia orgánica destilada por millones de años y que por sí misma había ya transformado enormes cantidades de energía solar prehistórica (ver artículo). La sustancia que hoy mueve al mundo es la antigua energía del sol transformada por la alquimia terrestre, y en poco más de 200 años, lo que podríamos llamar la era del petróleo, la hemos consumido en su mayor parte. La economía en la que basamos nuestra subsistencia depende de la existencia de esta extraordinaria fuente de energía para su crecimiento, y el consumo anual mundial de hidrocarburos aumenta a un ritmo mayor del que aumenta la producción (ver gráfica) mientras los nuevos descubrimientos, de recursos cada vez más difíciles de hallar, disminuyen de forma acelerada (ver gráfica).

La humanidad enfrenta una amenaza de la misma magnitud que el cambio climático y que retroalimentará sus consecuencias en el futuro porvenir: el llamado pico del petróleo. Lo definiríamos como el punto en el tiempo en el que se alcanzó la máxima producción de petróleo, desde el cual esta comenzará a descender sin remedio, con las graves consecuencias que implica en nuestras vidas. La mayoría de los científicos ubican este punto entre 2010 y 2020. En un barril de petróleo encontramos el trabajo equivalente a 7.25 años de exigencia física para un hombre asignado 40 horas semanales 50 semanas al año (ver cálculo). La cifra anterior es un ejemplo simple de lo que es el petróleo para el hombre y de cómo éste determinó la suerte del planeta desde que se perforó el primer pozo en 1859. Pero, como todo recurso no renovable, no lo podremos remplazar en el futuro, así muchos confíen en improbables soluciones tecnológicas, que van desde el hidrógeno hasta los agrocombustibles, formas de producción con una tasa de retorno de energía mucho menor, o en otras palabras, ineficientes en comparación con los hidrocarburos (ver gráfica).

Una economía sin acceso a combustibles fósiles sería entre 70 y 100 veces menos productiva, en términos clásicos, que una que contara con el recurso. Nuestra cotidianidad sería radicalmente distinta a la que experimentamos hoy desde nuestra comodidad (o más bien, muy parecidas a la vida en las zonas más pobres del planeta). Una sociedad post-petróleo con limitaciones energéticas, sometida a los rigores del cambio climático, la crisis alimentaria y el agotamiento económico es a lo que nos enfrentamos. En nuestra propia acción individual, en los cambios que tratemos de implantar en nuestras comunidades a la forma en que nos relacionamos con los recursos naturales, está la clave para enfrentar el desafío de estas dos fuerzas que nos encargamos de desatar: el cambio climático y el declive del petróleo. Sería más fácil comenzar desde ahora.

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1 comentario

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Una respuesta a “¿El fin de una era?

  1. FGU

    Es una vision futurista que ciertamente pasara en algun momento, 2020, o 2030, o 2040. Siendo animales de costumbres, creo que la humanidad experimentara una contraccion natural y la densidad disminuira a un punto “sostenible” lo cual daria el paso al siguiente reto, la movilizacion de las masas a las fuentes de agua, donde un barril de agua valdra lo que valen mil barriles de petroleo hoy.

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