¿Qué es humanidad?

Por: Andrés Gómez O.

La agencia EFE anuncia esta semana desde China la muerte de varias personas por causa de un nuevo brote de gripa aviar, contagiada por la cepa H7N9 del virus, considerada hasta ahora como inofensiva para la salud humana (ver noticia). A nivel local, las desatinadas declaraciones de una famosa modelo generaron pronunciamientos de todo tipo sobre la conveniencia o no de consumir carne de pollo proveniente de granjas industriales, y unas semanas antes, con una mínima divulgación mediática, el noticiero Noticias Uno presentó imágenes de la toma por parte de indígenas Sikuani a las instalaciones del gigantesco complejo agro-industrial porcícola La Fazenda, que afecta el patrimonio ambiental y la salud de la comunidad, ubicada entre los municipios de Puerto López y Puerto Gaitán (ver noticia). La ciencia tiene claro que los virus que se incuban en los animales de granjas industriales son una amenaza global a la salud humana, y que además, éste modo de “producción” genera millones de toneladas de residuos, que aportan cerca del 18% de los gases de efecto invernadero, 40% más de la generación de todo el sector de transporte (ver documento). ¿Es válido someter a millones de animales a condiciones degradantes, afectar en enormes proporciones nuestro entorno natural y exponer a nuestra especie a pandemias incontrolables con el único fin de conseguir más proteínas de las que en realidad necesitamos?

Si nos aventuramos a leer entre líneas en las anteriores noticias, nos sentiremos incómodos ante verdades que cuestionan nuestro modo de vida. Los hábitos alimenticios de las obesas sociedades modernas y su relación con la debacle planetaria son planteamientos dejados de lado en las tan de moda discusiones ambientales, incluso en los entornos de organizaciones no gubernamentales especialistas en el tema. En nuestra mente todavía habitan imágenes de granjas idílicas en las que pollos, gallinas, cerdos y vacas se regodean en la libertad del campo soleado. Tal vez fue algo similar hasta comienzos del siglo pasado, pero hoy es tan sólo un recurso publicitario aprovechado por la industria cárnica, en especial de pollos, huevos y cerdos, para ocultar la esencia violenta de su actividad económica. Millones de animales viven hacinados en condiciones oprobiosas: tejidos musculares y grasos manipulados genéticamente para generar más carne resultando en deformidades, además, problemas de infecciones bacterianas, parálisis, tendones rotos, cuellos torcidos, enfermedades respiratorias, sistemas inmunes debilitados, consumo desmesurado de antibióticos, condiciones de suciedad, estrés e iluminación artificial, privación de aire fresco y luz solar, el ambiente propicio para el crecimiento y la mutación de los patógenos que afectan directamente a los consumidores, con el único fin de enriquecer a las grandes industrias mediante la producción de carne barata en la esclavitud de los modernos campos de concentración (miren este impresionante documento). Y esta ilusión sólo es posible al eliminar del precio los costos ambientales como deforestación para el cultivo de granos transgénicos, agua gratis, desregulación ambiental para vertimientos y maltrato animal.

Justificamos nuestras elecciones dietarias dentro del esquema de magnificación de la individualidad propia de la sociedad de consumo, la supresión de la conciencia para la liberación del deseo: el mero gusto por atiborrarnos de un alimento determinado que no atiende a razones éticas o ambientales, que no observa en sus propios cuerpos el desastre que representa el aumento desmesurado de la obesidad y sus consecuencias en la salud. Seleccionar cada uno de los alimentos de nuestro plato es un acto político que puede o no someter a un sufrimiento inconcebible a millones de animales dotados como nosotros de un sistema nervioso central que los hace sensibles al dolor, y que puede o no determinar tanto las condiciones físicas de nuestro planeta como la supervivencia de las poblaciones humanas y no humanas afectadas por la ampliación de las fronteras agropecuarias y la degradación ambiental en medio de la colosal amenaza del cambio climático. Vale la pena dejar planteada la pregunta que se hace el escritor norteamericano Jonathan Safran Foer: “¿Qué clase de mundo crearíamos si tres veces al día activáramos la compasión y la razón al sentarnos a comer, si tuviéramos la imaginación moral y la voluntad práctica de cambiar nuestras más elementales formas de consumo?”

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2 comentarios

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2 Respuestas a “¿Qué es humanidad?

  1. Felicitaciones y gracias: regia la información y contundente la prosa. Espero que los estudiantes quieran y disfruten leyéndolo.

  2. Tanga Bohn

    Excelente articulo, muy informativo. Me puso a pensar en muchas cosas, muchas que uno ya sabe pero que no acepta la responsabilidad de pensar y analizar detenidamente, otras que no conocía directamente pero que instintivamente imaginaba. Gracias por compartir información y entretenimiento que generan sinapsis neurológicas!

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